SALUD INTESTINAL AVÍCOLA – COMPRENDIENDO Y CONTROLANDO LA INFLAMACIÓN

Por: Alonso Dávila Patiño, MVZ
Director de sanidad avícola para Colombia y LATAM
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El intestino es un órgano clave del sistema digestivo y el punto de paso obligado de los nutrientes que sostienen el metabolismo, el crecimiento, el mantenimiento y la producción de las aves. Además, aporta recursos fundamentales para los sistemas inmune, óseo y nervioso (Ferket & Gernat, 2006).

Sus funciones más conocidas incluyen la absorción de nutrientes, electrolitos y agua. Sin embargo, hoy cobra especial relevancia su función inmunológica, responsable de proteger al organismo frente a antígenos, toxinas y patógenos presentes en la luz intestinal. Dado el elevado nivel de estimulación externa, el intestino desempeña un papel dinámico en el equilibrio inmunitario de las aves.

El intestino alberga una microbiota compleja que interactúa con el epitelio intestinal y modula la capacidad de absorción de nutrientes, además de contribuir al desarrollo de las células intestinales (Wickramasuriya et al., 2022).

Para sostener la homeostasis, el sistema inmune intestinal debe responder de forma eficaz a los patógenos y, a la vez, mostrar tolerancia hacia los componentes de la dieta, los microorganismos beneficiosos y sus metabolitos.

Diversos factores pueden romper esta homeostasis y desencadenar respuestas inmunitarias que conducen a afecciones inflamatorias (Kogut et al., 2018). Como consecuencia, se alteran las funciones intestinales, con perjuicio del rendimiento y la salud.

La inflamación es una respuesta adaptable a distintos estresores del entorno, como lesión o disfunción tisular, exceso de nutrientes y metabolitos, toxinas o infecciones (Sansonetti & Medzhitov, 2009; Garrett et al., 2010). En producción animal, la inflamación intestinal suele asociarse con disminución del consumo y la ganancia de peso, peor eficiencia alimenticia, menor supervivencia y pérdida de uniformidad. Aun en homeostasis, el intestino está expuesto constantemente a estímulos exógenos (dietarios, antigénicos y tóxicos) y endógenos (componentes estructurales bacterianos como LPS y peptidoglicanos) que activan de bajo grado la inmunidad innata para prevenir el daño tisular (Kogut et al., 2018).

Según el desencadenante, pueden reconocerse distintos fenotipos (Kogut et al., 2018):

  • Inflamación fisiológica: activación de bajo grado ligada a antígenos dietarios, factores antinutricionales, micotoxinas, ambiente (temperatura, HR, cama) y metabolitos microbianos. Inherente a los sistemas intensivos: todas las aves experimentan algún grado de inflamación a lo largo del ciclo.
  • Inflamación patológica: respuesta ante patógenos entéricos (p. ej., Eimeria spp., Clostridium perfringens) que dañan el epitelio y cursan con signos clínicos o subclínicos.
  • Inflamación metabólica/estéril: estado crónico de bajo grado en ausencia de infección, asociado a excesos nutricionales y otras señales de peligro (Garrett et al., 2010).

El uso terapéutico de antimicrobianos ha sido una práctica extendida para controlar enfermedades. Su efectividad depende del uso responsable: diagnóstico, molécula adecuada, dosis y duración correctas. La restricción de promotores de crecimiento en la Unión Europea evidenció consecuencias productivas y el resurgimiento de enfermedades multifactoriales como la enteritis necrótica (Eimeria spp./Clostridium perfringens) (Timbermont et al., 2011). Esto aceleró la búsqueda de alternativas nutricionales viables (Tarradas et al., 2020).

Entre las estrategias con mayor evidencia para modular la salud intestinal en levante y producción se incluyen (Yegani & Korver, 2008; Wickramasuriya et al., 2022):

  • Probióticos: microorganismos vivos (bacterias ácido-lácticas, levaduras) que compiten con patógenos, modulan la respuesta inmune y favorecen la producción de AGCC.
  • Prebióticos: ingredientes no digeribles que promueven cambios favorables en la composición y el metabolismo de la microbiota.
  • Simbióticos: combinación de probióticos y prebióticos para potenciar efectos.
  • Fitobióticos/ácidos orgánicos y otros aditivos naturales con propiedades antimicrobianas, antioxidantes e inmunomoduladoras.

Se ha descrito que los prebióticos incrementan la altura de vellosidades y la relación vellosidad:cripta, ampliando la superficie absortiva; los probióticos pueden mejorar respuestas inmunes mediadas por anticuerpos y citoquinas. Aun así, parte de los efectos observados podrían ser indirectos, mediados por cambios en la microbiota.

La inflamación intestinal es inherente a la producción intensiva de aves. Aunque fisiológica y necesaria para la defensa, puede comprometer la función intestinal y el rendimiento cuando se desregula. Orientar las intervenciones hacia el control de procesos proinflamatorios (sin anular la defensa) y la integridad de la barrera intestinal es clave para un desempeño óptimo.

La microbiota gastrointestinal participa en la inmunidad, la salud y la productividad del huésped. Su manejo mediante probióticos, prebióticos, simbióticos y otros aditivos, sumado al uso racional de antimicrobianos, la bioseguridad y la nutrición de calidad, constituye un enfoque integrado para sostener la salud intestinal.

  • Toda ave en producción intensiva enfrenta algún grado de inflamación intestinal; gestionarla es tan importante como tratarla.
  • Diferenciar inflamación fisiológica de patológica evita sobremedicar y permite intervenir a tiempo.
  • Integridad de mucosa + microbiota equilibrada = mejor conversión, uniformidad y bienestar.
  • Alternativas nutricionales (pro-/pre-/simbióticos, fitobióticos, ácidos orgánicos) son parte del control, no un reemplazo del manejo y la bioseguridad.
  • Antimicrobianos: usarlos sólo cuando corresponde, con diagnóstico y dosificación correcta.
  1. Ferket, P. R., & Gernat, A. G. (2006). Factors that affect feed intake of meat birds: A review. International Journal of Poultry Science, 5(10), 905–911. https://scialert.net/abstract/?doi=ijps.2006.905.911
  2. Garrett, W. S., Gordon, J. I., & Glimcher, L. H. (2010). Homeostasis and inflammation in the intestine. Cell, 140(6), 859–870. https://doi.org/10.1016/j.cell.2010.01.023
  3. Kogut, M. H., Genovese, K. J., Swaggerty, C. L., He, H., & Broom, L. J. (2018). Inflammatory phenotypes in the intestine of poultry: Not all inflammation is created equal. Poultry Science, 97(7), 2339–2346. https://doi.org/10.3382/ps/pey087
  4. Sansonetti, P. J., & Medzhitov, R. (2009). Learning tolerance while fighting ignorance. Cell, 138(3), 416–420. https://doi.org/10.1016/j.cell.2009.07.024
  5. Tarradas, J., Tous, N., Esteve-Garcia, E., & Brufau, A. J. (2020). The role of dietary additives in intestinal health of poultry: Microbiota modulation and intestinal integrity. Microorganisms, 8(2), 148. https://doi.org/10.3390/microorganisms8020148
  6. Timbermont, L., Haesebrouck, F., Ducatelle, R., & Van Immerseel, F. (2011). Necrotic enteritis in broilers: An updated review on the pathogenesis. Avian Pathology, 40(4), 341–347. https://doi.org/10.1080/03079457.2011.590967
  7. Wickramasuriya, S. S., Park, I., Lee, K., Lee, Y., Nam, H., Kim, W. H., & Lillehoj, H. S. (2022). Role of physiology, immunity, microbiota, and infectious diseases in the gut health of poultry. Vaccines, 10(2), 172. https://doi.org/10.3390/vaccines10020172
  8. Yegani, M., & Korver, D. R. (2008). Factors affecting intestinal health in poultry. Poultry Science, 87(10), 2052–2063. https://doi.org/10.3382/ps.2008-00091
  9. Broom, L. J., & Kogut, M. H. (2018). The role of the gut microbiome in shaping the immune system of chickens. Veterinary Immunology and Immunopathology, 204, 44–51. https://doi.org/10.1016/j.vetimm.2018.10.002
  10. Broom, L. J., & Kogut, M. H. (2018). Inflammation: Friend or foe for animal production? Poultry Science, 97(2), 510–514. https://doi.org/10.3382/ps/pex314
  11. Teirlynck, E., Bjerrum, L., Eeckhaut, V., Huygebaert, G., Pasmans, F., Haesebrouck, F., Dewulf, J., Ducatelle, R., & Van Immerseel, F. (2009). The cereal type in feed influences gut wall morphology and intestinal immune cell infiltration in broiler chickens. British Journal of Nutrition, 102(10), 1453–1461. https://doi.org/10.1017/S0007114509990424
  12. Vega, S., Montoro-Dasi, L., & Marín, C. (2022). Microbiota intestinal en avicultura: el ‘órgano’ olvidado. Anales de Microbiota, Probióticos & Prebióticos, 3(2), 116–121. https://semipyp.es/wp-content/uploads/2022/09/AMPP_vol3_num2.pdf
  13. Téllez-Isaías, G., Eisenreich, W., Petrone-García, V. M., Hernández-Velasco, X., Castellanos-Huerta, I., Téllez, G. Jr., Latorre, J. D., Bottje, W. G., Señas-Cuesta, R., Coles, M. E., Hargis, B. M., El-Ashram, S., Graham, B. D., & Shehata, A. A. (2023). Effects of chronic stress and intestinal inflammation on commercial poultry health and performance: A review. German Journal of Veterinary Research, 3(1), 38–57. https://doi.org/10.51585/gjvr.2023.1.0051
  14. Mattiello, R. (2024). Integridad intestinal en aves. Documento técnico. https://distribuidorabiar.com.ar/wp-content/uploads/2024/06/Integridad-intestinal-en-aves.pdf

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