¿Por qué hacen eso?: Lo que revela el comportamiento de las aves

Por: Alonso Dávila Patiño, MVZ
Director de sanidad avícola para Colombia y LATAM
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Etimológicamente, la palabra etología procede de las raíces griegas ethos (costumbre) y logos (tratado). Esta ciencia surge del interés por profundizar en el conocimiento de las costumbres animales y comprender la variedad de comportamientos que los individuos de distintas especies exhiben en diferentes situaciones. Una definición posible de etología es el estudio científico del comportamiento de los seres vivos (Carranza, 1994).

En las aves, el comportamiento abarca aspectos como el uso del espacio, la protección de las plumas mediante la glándula uropigial, el acicalamiento, el baño y el descanso en perchas. Sin embargo, en condiciones de confinamiento algunos patrones se han modificado. Por ejemplo, la glándula uropigial tiende a atrofiarse debido a la menor necesidad de lubricar las plumas. Del mismo modo, la molleja — originalmente un músculo robusto capaz de triturar granos enteros — se ha vuelto flácida en aves alimentadas desde el primer día con raciones desmenuzadas, como resultado de la falta de función (Campos, 2000).

Visión.

Las gallinas poseen un sistema visual altamente desarrollado, adaptado a las interacciones sociales, la búsqueda de alimento, la identificación de pareja y la supervivencia. Aunque la movilidad ocular es limitada, pueden mover los ojos de forma independiente, lo que les permite buscar alimento con un ojo mientras con el otro vigilan depredadores.


Presentan un campo visual panorámico de 300°, incluso sin girar la cabeza, y pueden enfocar varios objetos simultáneamente, lo que dificulta su captura y facilita la detección de amenazas aéreas y terrestres. Su visión es tricromática (rojo, verde y azul) y además incluye la percepción de luz ultravioleta.

Audición.

También cuentan con una audición fina, esencial para la vida social. La comunicación entre gallinas se basa en señales visuales (posturas, gestos) y auditivas (sonidos breves y repetitivos para señalar alimento, agua, peligro o interacciones sociales cotidianas).

Tacto.

Relacionado con las plumas y con receptores especializados, el tacto es evidente en conductas como los baños de arena. También interviene en la alimentación, ya que las gallinas identifican los alimentos por textura mediante receptores en el paladar duro y el pico.

Olfato y gusto.

Aunque poco desarrollados, estos sentidos permiten detectar olores y sabores básicos de los alimentos y el ambiente. El olfato ayuda a localizar comida, reconocer congéneres y percibir depredadores. El gusto es limitado, ya que cuentan con pocas papilas gustativas, por lo que dependen más de señales visuales como tamaño, color y textura de los alimentos.

En libertad, las gallinas buscan anidar en lugares oscuros, seguros y protegidos de depredadores. La imposibilidad de acceder a un sitio considerado adecuado genera un problema de bienestar. Se ha demostrado que prefieren nidos que ya contienen huevos y evitan poner en lugares donde los huevos fueron retirados, lo que sugiere una respuesta adaptativa al riesgo de depredación.

Las gallinas experimentan tanto emociones negativas como positivas (Campos, 2000):

  • Negativas. El miedo, asociado a la amígdala, es una emoción primitiva de supervivencia que se manifiesta con taquicardia y aumento de temperatura. La frustración o rabia, vinculada al hipotálamo, puede conducir al picaje y al canibalismo si no se maneja adecuadamente. El pánico, originado en el tallo cerebral, genera respuestas hormonales (adrenalina, corticosterona) que reducen la producción de huevos al priorizar la supervivencia. Lesiones, dolor o ambientes novedosos también son fuertes estresores que afectan el bienestar y la productividad.
     
  •  Positivas. El manejo amigable reduce el miedo y el estrés. Las aves asocian al cuidador con el alimento de manera positiva. Además, mantienen un patrón diario de conducta natural: descansar en perchas, alimentarse, poner huevos en nidos, realizar baños de arena y volver a dormir en las perchas, un comportamiento ancestral de protección.

La etología proporciona una comprensión profunda del comportamiento animal, revelando las complejas interacciones que rigen la vida de las aves y otros seres vivos. El comportamiento es un fenómeno complejo, presente tanto en individuos como en grupos, y regulado por mecanismos neurobiológicos y hormonales. En las aves, los hábitos cambian según el sistema de cría (libertad, semiconfinamiento o confinamiento total). Si bien la avicultura moderna se ha fundamentado en la modificación de comportamientos naturales para optimizar la producción —como la prolongación del ciclo de postura mediante programas de luz artificial, el futuro de la producción debería orientarse hacia sistemas que integren productividad y bienestar animal, respetando la biología y necesidades etológicas de las aves. Esto implica diseñar ambientes que reduzcan el estrés, fomenten conductas naturales como el acicalamiento, el descanso en perchas o los baños de arena, y promuevan un equilibrio entre eficiencia productiva, salud animal y sostenibilidad

  1. Campos EJ. O comportamento das aves. Braz J Poult Sci. 2000; 2(2). http://doi.org/10.1590/S1516-635X2000000200001 
  2. Carranza J, editor. Etología. Introducción a la ciencia del comportamiento. Cáceres: Universidad de Extremadura; 1994. Capítulo 1, El ámbito de estudio de la Etología; p. 19–24. Disponible en: https://psicologiageneralunlp.wordpress.com/wp-content/uploads/2010/08/carranza-j-ed-1994-etologc3ada-introduccic3b3n-a-la-ciencia-del-comportamiento-universidad-de-extremadura-pc3a0g-19-62.pdf
  3. Ibáñez R. Bienestar en gallinas ponedoras según diferentes sistemas productivos. Universidad Nacional de Río Negro, Escuela de Producción, Tecnología y Medio Ambiente; 2023. Disponible en: http://rid.unrn.edu.ar:8080/bitstream/20.500.12049/10446/1/TRABAJO%20FINAL%20DE%20GRADO.%20IBA%C3%91EZ%20ROCIO%20MAYO.pdf
  4. Rodríguez-Fernández C, Waxman Dova S, de Lucas Burneo JJ. Particularidades anatómicas, fisiológicas y etológicas con repercusión terapéutica en medicina aviar (II): aparato digestivo, aparato cardiovascular, sistema músculoesquelético, tegumento y otras características. Panorama Actual Med. 2017; 41(401):223-34. Disponible en: https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/160801/CONICET_Digital_Nro.4a6f1841-5a62-41d3-8d89-0c6341be2512_A.pdf?sequence=2&isAllowed=y

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